viernes, 6 de septiembre de 2024

EL PADRE JEHOVA

EL PADRE JEHOVA INTRODUCCIÓN Como hijos estamos necesitados de conocer más a Dios como Padre para poder tener la libertad y la confianza de acercarnos a Él. Al manifestarse a nuestra vida como nuestro verdadero Padre, podemos depositar en Él toda nuestra confianza (Mal. 2:10; Ef. 4:6). Es el creador de toda vida y padre de nuestro espíritu (Heb. 12:9). Él ha tenido un plan para el hombre aunque este se ha perdido. La parábola del Hijo pródigo muestra el carácter del Padre (Lc. 15:20). Jesús en su ministerio terrenal habló acerca de su Padre (Jn. 20:21). Fue el padre quien le envió, honró y glorificó (Jn. 17:1-5). Muchos en esta tierra no han tenido un padre terrenal y esto ha causado problemas en su alma, donde se manifiestan rebeldías, soledad e inseguridad, etc. Otros lo han tenido pero sólo han recibido maltratos, golpes, insultos, indiferencia, desamor, malos ejemplos, etc. Es por ello la necesidad de conocer a nuestro verdadero Padre. I. CARACTERÍSTICAS DEL PADRE A. ENSEÑA E INSTRUYE Todo buen padre debe enseñar (como se hace) e instruir (como debe hacerse) a sus hijos a través del ejemplo. Dios como Padre instruye a sus hijos. En toda la Palabra de Dios, la Biblia, encontramos ese cuidado tan profundo para con sus hijos desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Su cuidado, su entrega y su amor tomo cuerpo en Jesús para mostrarnos que verdaderamente nos ama. B. DISCIPLINA El padre al que toma por hijo lo disciplina. Sin la disciplina seríamos incapaces de dar la talla, la estatura del varón perfecto. En la disciplina el Padre nos recuerda que no nos va dejar pasar detalles. Que si nos equivocamos concientemente, debemos pagar un precio. El Padre anhela hijos obedientes, que lo amen. Hay que recordar que la disciplina siempre lleva corrección por parte del Padre para que corrijamos nuestro camino y nos volvamos a Él. (Heb. 12:5-9) La disciplina pueden ser pruebas de, enfermedades, accidentes, desiertos, escaseces, cárceles etc. (Prov. 3:12; 27:6; Job 33:14:20) Algunos ejemplos: Jonás como hijo fue disciplinado al desobedecer. (Jon. 1:10-15) Adan y Eva fueron echados del huerto por desobedecer la palabra. (Gen 3:24) David fue disciplinado por una fuerte enfermedad al fallarle a Dios. (Sal. 32:3-5; 38:3-4) C. PROVEEDOR El Padre siempre va a preparar y tener a mano las cosas que sus hijos necesitan. Un buen padre, que es responsable va proveer para los suyos para cubrir toda necesidad espiritual y material. (Mat. 7:9-11; 5:45) El Padre siempre va estar atento a las necesidades de sus hijos, nunca los deja a su suerte (Fil. 4:19). Dios fue un verdadero Padre para Israel en el desierto, les envió el mana para su sustento, les dio de beber agua de la roca, les puso nube para cubrirlos del sol, y la nube de noche era fuego que los alumbraba, la ropa y el calzado no se gastaba, les dio mandamientos etc. D. ES AMIGO Nuestro Padre es el mejor amigo que podemos tener. Abraham llega a ser amigo de Jehová, su Padre (2 Cro. 20:7; Is. 41:8). El anhela ser amigo de nosotros y entre amigos no existen los secretos (Gn. 18:17). “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia” (Pr. 17:17). E. ES AMOR El Padre siempre ha mostrado su amor para con su pueblo a pesar que hay infidelidad (Os. 11:1-4; Jer. 31:3). La máxima expresión de amor, que tuvo hacia nosotros fue dar a su hijo Jesucristo para que muriera y nos redimiera, sin recibir nada a cambio (Jn. 3:16). F. ES SEGURIDAD El Padre nos certifica que no deja nada a medias, todo lo termina. Y eso causa un efecto muy especial en nosotros. A través de su seguridad, tenemos la certeza que nos hace libres, quita el daño en nosotros. En su seguridad estamos confiados y convencidos de quien fue el que nos llamó. (Sal. 78:53; Job 24:23; Josue 1:8) G. ESTÁ EN LOS CIELOS La morada del Padre está en los cielos. Hay un único acceso para llegar a Él: Jesucristo (Mt. 5:16; Jn. 14:6; 1 P. 3:22). H. MISERICORDIOSO (Lc. 6:36) Misericordia significa amor por la miseria. El mejor ejemplo lo encontramos en la parábola del prodigo. En ella queda resumida el carácter del Padre (Lc. 15:20; Sal. 145:8) II. FUNCIONES DEL PADRE 1. Hizo el plan de salvación (Jn. 6:38-40; Lc. 22:42) 2. Nos bendijo desde la preexistencia (Efes. 1:3-5; Jn. 6:45; Sal. 23:6) 3. Envió a su Hijo para salvar al mundo (Jn. 3:16; 1 Jn. 4:14) 4. Lleva al creyente a Cristo (Jn. 6:37, 44; 10:29) CONCLUSIONES 1. Conocer más a nuestro Padre, hace que seamos hijos obedientes y que le amen más. 2. El nunca desampara a sus hijos. 3. Gracias a Él se ideó el plan de salvación para nosotros.

LA TRIUNIDAD DE DIOS

LA TRIUNIDAD DE DIOS (Salmos 91:1-2) INTRODUCCIÓN La cristiandad cree en un Dios trino. Aunque el término trinidad no aparezca en las Escrituras, en ellas se habla de tres personas divinas: el Padre, El Hijo y el Espíritu Santo. Cada una de estas personas se ha manifestado de diferente manera y cada uno en su debido tiempo. La Biblia dice que Dios es Espíritu, sin embargo, habla de Él como persona, no es una ley natural o una fuerza. Es un ser real que posee elementos propios de la personalidad tales como: el intelecto, la emoción y la voluntad. Dios como persona crea, destruye, habla, oye, aborrece, se duele, ama, etc. (Sal. 94:9; Gn. 6:6; Ef. 2:4). I. LA UNIDAD DE DIOS La mayoría de los hombres, concibe la existencia de un Dios personal. El libro de Romanos 1:19-20, nos dice que por medio de lo creado Dios manifiesta su poder y divinidad. El pueblo de Israel a diferencia de otros pueblos cree en un Dios (Deut. 6:4; Is. 45:5,6; Ef. 4:5-6). Las Escrituras hablan de un Dios histórico y existencial que ha creado los universos y al hombre mismo. No hay sino un solo Dios, vivo y verdadero. Este Dios posee atributos únicos: es Espíritu, perfecto, todopoderoso, inmutable, santo, misericordioso, etc. (Jn. 4:24; Gn. 18:14; Sal. 90:2; He. 1:10- 12; Sal. 99:9). El libro de Filipenses hablando de Cristo Jesús dice que se despojó de sus atributos divinos para estar en la condición de hombre. Sin embargo, Él nunca dejó de ser Dios, pues en esencia era Dios. Su cuerpo era un velo, pero dentro del mismo, estaba Dios. Es por ello que muchos no creyeron en Él. Muchos judíos esperaban a un rey y no a un cordero, por razonar su humanidad se privaron de recibir bendición. Este único Dios del cual estamos hablando se manifestó con diferentes nombres. El más común, Jehová quien se manifestó en facetas diferentes: Como Jehová Jireh, proveedor. (Gn. 22:14) Jehová Nisi, estandarte, bandera. (Ex. 17:15) Jehová Shalom, mi paz. (Jueces 6:24) Jehová Rhope, mi sanador. (Ex. 15:26) Jehová Tsidkenu, nuestra justicia.(Jer. 23:5-6) Jehová Raah, mi pastor (Sal. 23:1) Jehová Sama, está ahí. (Ezeq. 48:5) Jehová Maccadeshcen, el que santifica. (Lev. 20:7-8) Otros nombres que manifiestan su carácter son: Shaddai que significa, el que tiene seno. (Sal. 91:1-2) Olam, el Dios eterno (Is. 40:28-31). Adonai, que quiere decir amo, Señor (Mal. 1:6). Roi, el poderoso que ve (Gn. 16:13). Elohim, que se refiere al poder y fuerza de Dios (Gn. 1:1) y finalmente Elyon que significa el poderoso más poderoso, esta palabra es utilizada para referirse a la posición o lugar más alto (Sal. 83:18). Es necesario para entender este misterio comprender que Dios como unidad perfecta, increada, indivisible, creadora se está refiriendo a una esencia, que no tiene principio ni fin, que habita en luz inaccesible y que hombre alguno no ha visto, (1 Tim. 6:16; Jn. 1:18) sino a través de las derivaciones o delegaciones de Dios mismo. Nos referimos al Elyon al que se refiere el salmo que utilizamos de base y se traduce el Altísimo. El libro de Génesis 14:17-20, dice que Melquisedec es sacerdote del Dios Altísimo y en Isaías 14:13 y 14, hablan de la intención de Luzbel de subir al cielo, levantar su trono y ser semejante al Altísimo. No estamos hablando de un cuarto Dios, estamos tratando de hacer la distinción entre las tres personas que han manifestado quién y cómo es Dios y que contienen la esencia. El Altísimo es esa esencia y nunca se ha concretizado. Cuando Jesús fue concebido en el vientre de María, el poder del Altísimo le cubrió y el Espíritu Santo fue el vehículo y quien engendró fue Dios Padre (Lc. 1:35). Isaías 9:6 hablando de Jesucristo dice que se llamará: Admirable consejero (refiriéndose al Espíritu Santo que estaba en El), Dios poderoso (El Padre), Padre Eterno (Elyon) Príncipe de Paz (Jesús). Apocalipsis 19:11-16, habla de un personaje que viene a la tierra en un caballo blanco, a ese jinete le llama de tres maneras: Fiel y verdadero (Espíritu Santo), El verbo de Dios (Jesucristo) y Rey de Reyes (Padre). Sin embargo, sobre su cabeza hay muchas coronas y tiene un nombre escrito que nadie conoce. Este es el Elyon. El arca del Pacto es una figura de la esencia o Elyon. Toda el arca estaba cubierta por dentro y por fuera de oro, pero dentro de ella, había tres elementos que nos hablan figuradamente de la triunidad: Las tablas de la ley, que se refieren a la era del Padre. El maná del cielo, que nos habla de Cristo, quien es verdadero alimento La vara de Aarón, que es figura del Espíritu Santo (Ex. 25:11; He. 9.4). El Salmo 91:1-2 debería leerse: “El que habita en el retiro del Altísimo, morará seguro bajo la sombra del Espíritu Santo. Yo diré de Jehová: Refugio mío y fortaleza mía, Mi Cristo en Él confiaré”. II. LA TRIUNIDAD Hay un solo Dios pero en esa unidad de la divinidad hay tres personas eternas e iguales en sustancia que se han manifestado de diferente manera. No son tres dioses, ni es una sola persona. Es un solo Dios en tres personas. El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo. El Antiguo Testamento habla respecto a la doctrina de la triunidad. En la creación del hombre Génesis 1:26 dice: “hagamos al hombre, a nuestra imagen”. En la expulsión del mismo hombre del huerto del Edén Génesis 3:22 dice: “he aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal”. En la confusión de las personas en la torre de Babel Génesis 11.7 dice: “descendamos y confundamos allí su lengua”. Existen pasajes bíblicos que denotan un diálogo entre el Padre y el Hijo (Sal. 2:1-7, 45:6-8, 110:1-5; Jn. 14:1-14). El Nuevo Testamento menciona esta triunidad. Cuando Jesús fue bautizado en agua dice que el Espíritu Santo poso en Él corporalmente como paloma y hubo una voz desde el cielo que decía: “Este es mi Hijo amado, en quien mi alma se complace. (Mt. 3.17; Lc. 3:22). La misma enseñanza de Jesús respecto al otro paracleto. Juan 14:16 dice: “Yo rogaré al Padre y os dará otro consolador”. Según el versículo 26 se refería al Espíritu Santo. El mismo Jesús dijo que se fuera a todo el mundo y se hicieran discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mt. 28:19,20). III. LA OBRA DE LA TRIUNIDAD A. EL PADRE Es el creador de toda vida y Padre de nuestro espíritu (He. 12:9). Él ha tenido un plan para el hombre aunque éste se ha perdido. La parábola del Hijo pródigo muestra el carácter del Padre (Lc. 15:20). Jesús en su ministerio terrenal habló acerca de su Padre (Jn. 20:21). Fue el Padre quien le envió, honró y glorificó (Jn. 17:1-5). B. EL HIJO El propósito de la encarnación del Verbo, fue revelar a Dios mismo o como dice la versión Shökel en Jn 1:18: “a la divinidad nadie la ha visto nunca; el único Dios engendrado, el que está de cara al Padre, él ha sido la explicación”. La parábola de la oveja perdida, habla acerca de la obra del Hijo (Lc. 15:3- 7). El objeto de la venida del Hijo es la redención del hombre. Es del Hijo de quien escribieron los profetas. Su venida a la tierra no sólo fue para dar cumplimiento a todo lo que estaba escrito de Él, sino, para hacer sacrificio único por nuestros pecados para lo cual se le dio cuerpo (He. 10:10; 1 Jn. 3:5), proveer al creyente de un Sumo Sacerdote (He. 7:25), destruir al diablo y sus obras (He. 2:14), ser cabeza de la Iglesia (Ef. 1:22, Col. 1:18) y adquirir esposa (Os. 12:12). C. EL ESPIRITU SANTO El Espíritu Santo no habla de sí mismo, el ha estado en el mundo desde el principio ejecutando las órdenes del Padre (Gn. 1:2). En el ministerio de Jesús, le ungió y resucitó (Lc. 4:18; Ro. 8:11). Llenó y respaldó a la iglesia del principio (Hch. 1:8). En el tiempo actual convence de justicia, juicio y pecado (Jn. 16:8). La parábola que habla del trabajo del Espíritu Santo es la parábola de la moneda perdida (Lc. 15:8-10). En los creyentes los controla, guía, redarguye, adorna y cela (Ef. 1:13; Jn. 16:13; 1 Co. 12:7; Stg. 4:5). En la iglesia que va a ser esposa de Cristo hace que esté enamorada y se atavíe para el encuentro con el amado. CONCLUSIONES 1. Dios es Espíritu y es uno. Está rodeado de gloria, creó al hombre y tiene un propósito para la vida de este. 2. Dios que es eterno, todo poderoso y habita en luz inaccesible (1 Ti. 6:16) se derivó en tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo en quienes puso divinidad. 3. Jesucristo, es la expresión de Dios. La Biblia dice que hay un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre (1 Ti. 2:5).

LAS SAGRADAS ESCRITURAS

LAS SAGRADAS ESCRITURAS (2 Timoteo 3:16-17) INTRODUCCIÓN Las Sagradas Escrituras han sido reconocidas como la obra literaria más grande de todos los tiempos. Esto no sólo por su antigüedad sino porque también toca temas de actualidad. Este libro ha sido traducido a gran número de idiomas y dialectos. A pesar de muchas controversias, Dios mismo se ha encargado de preservarlo. El mismo Jesús dijo que las Escrituras hablan de Él (Luc. 24:44). Este libro fue inspirado por Dios y contiene entre otros: historia, profecía o poesía. Pero lo que es más grande es que por medio de las escrituras el hombre le es revelado quien es Jesucristo para que llegue a ser salvo y alcanzar la madurez. I. LA BIBLIA Es el nombre con el cual desde muy antiguo se designan las Sagradas Escrituras de la iglesia cristiana. La palabra Biblia se deriva del griego bi-bli-a que significa libros. Esta palabra a su vez, proviene de bi-blos, término que hace referencia a la parte interior de la planta de papiro, de la que se hacía un papel primitivo. Los griegos llamaron Biblos a la ciudad fenicia de Gebal, famosa por su fabricación de papel de papiro. Con el tiempo bi-blí-a llegó a significar un conjunto de escritos, rollos o libros que componen la Biblia. La Biblia está compuesta por 66 libros y solo en las versiones católicas figuran otros libros que se conocen como apócrifos. Estos libros no forman parte del canon judío, Jesús no los citó y tampoco los apóstoles. La división de la Biblia en Antiguo y Nuevo Testamento se usa desde final del siglo II y se utilizó para distinguir entre las Escrituras judías y cristianas. Tres cuartas partes de la Biblia lo forman las escrituras hebreas a excepción de algunas porciones que se escribieron en arameo. El Nuevo Testamento en su mayoría se escribieron en el griego común del mundo helénico. La subdivisión de la Biblia en capítulos y versículos es relativamente moderna, se inició en el siglo XI por el erudito Lanfranco y completada en su forma actual por Robert Estienne en el año 1553. A. ANTIGUO TESTAMENTO (39 Libros) 1. Pentateuco o libros de la ley a) Génesis b) Éxodo c) Levítico d) Números e) Deuteronomio 2. Libros históricos a) Josué b) Jueces c) Rut d) 1 de Samuel e) 2 de Samuel f) 1 de Reyes g) 2 de Reyes h) 1 de Crónicas i) 2 de Crónicas j) Esdras k) Nehemías l) Ester 3. Libros poéticos a) Job b) Salmos c) Proverbios d) Eclesiastés e) Cantares 4. Libros de profetas mayores a) Isaías b) Jeremías c) Lamentaciones d) Ezequiel e) Daniel 5. Libros de profetas menores a) Oseas b) Joel c) Amós d) Abdías e) Jonás f) Miqueas g) Nahum h) Habacuc i) Sofonías j) Hageo k) Zacarías l) Malaquías B. NUEVO TESTAMENTO (27 Libros) 1. Evangelios a) Mateo b) Marcos c) Lucas d) Juan 2. Histórico Hechos 3. Epístolas Paulinas a) Romanos b) 1 Corintios c) 2 Corintios d) Gálatas e) Efesios f) Filipenses g) Colosenses h) 1 Tesalonicenses i) 2 Tesalonicenses j) 1 Timoteo k) 2 Timoteo l) Tito m) Filemón 4. Epístolas Universales a) Hebreos b) Santiago c) 1 de Pedro d) 2 de Pedro e) 1 de Juan f) 2 de Juan g) 3 de Juan h) Judas 5. Libro de profecía: Apocalipsis II. LA AUTENTICIDAD DE LA BIBLIA La Biblia revela el pasado, explica el presente y predice el futuro. Este libro principia con el relato de la creación, luego ofrece una amplia y detallada descripción de la historia de Israel. Incluye composiciones poéticas que describen el poder y misericordia de Dios. Luego, cuatro autores diferentes describen el nacimiento, ministerio, muerte y resurrección de Jesucristo. Posteriormente, el Señor utiliza al apóstol Pablo para enviar cartas a la Iglesia y a compañeros de milicia. La Biblia concluye con un libro profético que solo su lectura trae bendición. La Biblia es un libro inspirado por Dios (2 P. 1:21), es útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Ti. 3:16). Existen bases para decir que la Biblia es genuina. 1. La unidad de la Biblia: Fueron más de 36 personas las que el Señor utilizó como secretarios. Lo hermoso de este libro es que a pesar de la diferencia entre escritores, tiempos y lugares hay una perfecta unidad como si lo hubiese hecho un solo autor. Existe un tema general que se ve desde el libro de Génesis hasta el Apocalipsis, esta relacionado con el plan de salvación del hombre. Por otro lado, todos los escritores describen a un mismo Dios en sus diferentes facetas. 2. Conservación: El mismo autor del libro tuvo el cuidado de preservarlo. Hubo hombres que se ocuparon de hacer copias exactas debido a la cantidad de comunidades de judíos en el exilio (Esd. 7:6). A pesar de que este libro fue escrito en un período de más de mil años, ha llegado a nosotros en buen estado. El descubrimiento de los rollos del mar muerto ( 1,940 – 1,950) corroboró la exactitud del texto hebreo que poseemos hoy. En lo que al Nuevo Testamento se refiere, existen más de 5,600 copias de manuscritos en el griego original que certifican la autenticidad de las escrituras. El apóstol Pedro dice: que toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la Palabra del Señor permanece para siempre (1 P. 1:24-25). 3. Su cumplimiento: Las Escrituras que un gran porcentaje es profecía, en su mayoría se han cumplido y otras están pendientes de cumplirse. Profecías respecto a Israel, Jesucristo y el mundo han tenido fiel cumplimiento. Ejemplos: Daniel profetizó sobre el aumento de la ciencia (Dn. 12:4). Miqueas dijo que el Cristo nacería en Belén (Mi. 5:2). El Salmista profetizó que a Jesús le darían a beber vinagre (Sal. 69:21). Jesucristo profetizó del aumento de la maldad en los día del fin (Mt. 24:12). 4. Exactitud científica: La Biblia nos habla de muchas cosas que hasta hace relativamente poco tiempo la ciencia ha descubierto. La Biblia no apoya las creencias antiguas de algunas culturas, al contrario apartándose de la creencia popular se ha anticipado a la ciencia en muchos siglos. Hasta hace poco la ciencia comprobó que la tierra es esférica y cuelga sobre nada (Job 26:7; Is. 40:22). 5. La obra transformadora: Muchas son las personas que dan testimonio del poder transformador de las Escrituras. La Palabra tiene poder sanador y libertador (Sal. 107:20). El Señor Jesucristo dijo que sus palabras son espíritu y vida. Cualquiera sea la situación que estemos atravesando la Biblia tiene palabras de aliento y esperanza. Si amamos la Palabra seremos como el árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo, su hoja no cae y todo lo que hace prosperará. III. JESUCRISTO EN LAS ESCRITURAS El Antiguo Testamento está lleno de sombras, figuras, tipos y profecías que hablan de Cristo. Noé es tipo del salvador de nuestra alma. Era perfecto y quien justificó a su familia. Por medio de quien fueron salvos. Las fiestas judías, El tabernáculo de Moisés, El sacerdocio, las ofrendas y sacrificios hablan de Cristo. Él fue el cumplimiento del Antiguo Testamento. El sacerdocio tuvo su fin y cumplimiento en Cristo. Los innumerables sacrificios del Antiguo Testamento se cumplen y dejan de ser eficaces por el sacrificio de Cristo, hecho una sola vez y para siempre (He. 10:1-10). IV. CONSEJOS PARA ESCUDRIÑAR LAS ESCRITURAS 1. Escudriñe las Escrituras bajo la guianza del Espíritu Santo. Pida al Señor le ilumine, guié y le hable en la comprensión de la misma. 2. Dedique tiempo sistemáticamente para escudriñar las Escrituras. Tenga a la mano cuaderno y lapicero para anotar las lecciones o dudas que vayan surgiendo. No tema subrayar o enmarcar en su Biblia las palabras clave que en algún momento llaman la atención o impactan nuestra vida. 3. Lea y vuelva a leer para sacar el mayor provecho de la Biblia. Sea muy detallista respecto a los personajes, las cosas que ocurren, el lugar, los sucesos, las preguntas, respuestas, etc. 4. Asista a su congregación en donde hay reuniones de doctrina y usted tendrá la oportunidad de despejar sus inquietudes. 5. Es recomendable que como recién convertido, principie escudriñando los evangelios, luego el libro de Romanos, posteriormente estará en la capacidad de poder digerir el alimento adecuado a su desarrollo espiritual. 6. En la medida de sus posibilidades adquiera diferentes versiones o traducciones de la Biblia para tener una mejor comprensión. CONCLUSIONES 1. Es necesario conocer la estructura de la Biblia, para ser apto en el manejo de ella. 2. La fidelidad y la certificación que Dios es el autor de la Biblia esta probado por los profetas, y además por los descubrimientos arqueológicos más recientes. 3. La Biblia habla en forma literal y en un lenguaje figurado del personaje central que es Jesucristo. 4. La Biblia se ha de estudiar con oración, corazón dispuesto a inquirir en ella y a vivir la palabra que nos es revelada. 5. Sin la guianza del Espíritu Santo, la Biblia sería otro libro más.

lunes, 13 de octubre de 2014

Salmo 63.1–2 oracion de David




Oración de David 
   
¡Dios, Dios mío eres tú! ¡De madrugada te buscaré! Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela en tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario. Salmo 63.1–2

¡Acuántas generaciones habrán inspirado estas preciosas palabras, escritas por David hace más de 3.000 años! Nos sentimos atraídos por el salmo porque el poeta logra captar con sus frases los sentimientos que nosotros apenas logramos expresar con muchos rodeos.

Estamos acostumbrados a proclamar nuestra devoción a Dios por medio del canto, la oración y la comunión con otros santos. Cuando la vida se nos presenta sin mayores contratiempos, estas palabras fluyen sin dificultad de nuestros labios. Sospecho, sin embargo, que la expresión de nuestra pasión tiene más que ver con lo agradable de nuestras circunstancias que con una verdadera entrega a la persona de Dios.

El momento en el cual David escribió este salmo fue enteramente diferente a lo que normalmente nos toca vivir a nosotros. El subtítulo del salmo dice que fue escrito cuando David se encontraba en el desierto de Judá. Hubo sólo dos ocasiones en las cuales pasó por el desierto. Una de ellas es cuando huía de Saúl, buscando refugio en las cuevas y las hendiduras típicas de la región. La segunda oportunidad fue cuando Absalón se levantó en rebelión y le quitó el trono.

 El rey tuvo que huir con lo que tenía puesto. El relato bíblico nos dice que David llegó al desierto sucio, cansado y hambriento.
Si nos detenemos un instante a meditar en estas escenas podremos apreciar de una manera enteramente diferente el peso de las palabras de David.

 No es lo mismo decirle a Dios que él es nuestro Dios cuando la mayor aflicción que hemos pasado es no haber comido por medio día o habernos mojado porque la lluvia nos sorprendió sin paraguas. Me refiero al hecho de que nuestras aflicciones, en su mayoría, no son más que momentáneas molestias. Pocos de nosotros hemos huido de una feroz persecución que tiene como objetivo ponerle fin a nuestra vida.

 No sabemos lo que es sentirse completamente abandonado, sin tener dónde refugiarse ni a quien acudir para buscar socorro.

Medite otra vez en la primera frase de esta poesía: «¡Dios, Dios mío eres tú!» Esta es una declaración que tiene un profundo sentido porque David lo había perdido todo. Sin embargo, estaba afirmando que lo único que realmente valía en la vida era el Señor. Todo lo demás era como paja muerta. Estaba declarando que no le importaba ni la comodidad, ni la seguridad, ni el futuro. Ni siquiera le importaba la vida. Dios era, verdaderamente, su dios.

Esta capacidad de afirmar una entrega absoluta al Señor en los momentos más oscuros de la vida es la que destaca al gran líder. En el corazón de este líder no existen otros dioses. Para esta persona, Jehová es una pasión que opaca todas las demás cosas, incluyendo el brillo del ministerio.


Consideremos esto:
¿Dónde estaba el secreto de la devoción de David? Era un hombre que se había acostumbrado a buscar la comunión con Dios siempre («así como te he mirado en el santuario»). Con el tiempo esta disciplina lo convirtió en una persona cuyo cuerpo mismo gemía por la gloria del Señor



jueves, 9 de octubre de 2014

La lucha por la vida



La lucha por la vida
 
El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10.10


Este pasaje pone de manifiesto el contraste entre las intenciones del buen pastor y el ladrón. Varias observaciones interesantes se desprenden de los diferentes objetivos que cada uno busca.
En primer lugar, es bueno que notemos que la estrategia del ladrón no está dirigida contra el buen pastor, sino contra las ovejas. Una creencia común en la iglesia es que Dios y Satanás están involucrados en una gran batalla cósmica, luchando sin tregua hasta el día del desenlace final. Esta perspectiva es falsa, pues Dios es Creador y el diablo es ser creado. No puede el enemigo levantarse contra Dios más de lo que una hormiga puede hacerle guerra a un elefante. La presa contra el cual se avalancha el diablo son aquellos que han sido creados a imagen y semejanza del Creador.
En segundo lugar, Cristo claramente enuncia cuáles son los objetivos de este ladrón. No ha venido para distraernos momentáneamente, ni para hacer más difícil nuestra existencia. No pretende, tampoco, subyugar nuestras vidas. Es un enemigo que tiene planes mucho más contundentes que eso. Él no descansará hasta que haya concretado la destrucción total de la persona.

Note la progresión en su estrategia. Lo primero que hace es robar. Cuando roba, se lleva todo aquello que es nuestra particular herencia como seres creados a imagen y semejanza de Dios; nuestra capacidad de experimentar vida espiritual, nuestra posibilidad de tener comunión y disfrutar de las manifestaciones de amor, nuestra facultad de experimentar gozo y paz, de ver la vida con esperanza. La ausencia de estas cosas produce terribles estragos en nuestra propia identidad y nos conduce a una vida plagada de conflictos y dolor. En una segunda etapa, no obstante, el ladrón se propone la muerte de la persona. Es decir, que la vida tal cual la ha creado Dios, cese de existir. Mas aún no descansará, pues el objetivo final de todo lo que hace es la destrucción del ser humano. En esto, hemos de entender que se refiere a la muerte eterna, que consiste en la pérdida absoluta de todo lo que nos distinguía como seres humanos.

Si tomáramos la misma construcción que usa Cristo para describir las actividades del ladrón, podríamos afirmar que el propósito del Hijo de Dios es la de dar, revivir y edificar. Es decir, su primer objetivo siempre es bendecir. Él se deleita en dar, aun a los que no lo merecen. Es un Dios que no descansa buscando a quién bendecir, porque su naturaleza misma se expresa en una generosidad sin reservas. A este acto de bendecir se le suma el deseo de otorgar vida, y vida en abundancia. Con esto, entendemos que Dios desea que vivamos en plenitud todas las dimensiones de la vida que nos ha dado, lo que incluye su expresión más sublime, que es la espiritual. A largo plazo, no obstante, Cristo está en el negocio de edificar para sí un pueblo santo, un reino de sacerdotes. Somos seres con un destino eterno y hacia él desea conducirnos el buen pastor.


CONCLUSION

Consideremos estas preguntas
¿Se podría decir que usted vive una vida abundante? ¿Por qué? ¿Cómo puede experimentar aún mayor abundancia en Cristo?



miércoles, 8 de octubre de 2014

Las obras que Dios preparó de antemano



Las obras que Dios preparó de antemano
Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y lo acompañaron algunos de los hermanos de Jope. Al otro día entraron en Cesarea. Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. Hechos 10.23–24
Esta es, quizás, una de las mejores ilustraciones que encontramos en la Palabra de lo que significa el texto que dice: «pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas» (Ef 2.10). La historia de Pedro con Cornelio revela cómo el Padre, por medio del Espíritu, ordena todas las partes de una misma historia para que su desenlace sea conforme a la voluntad divina.
El objetivo de este plan era que Cornelio, y toda su familia, llegaran a conocer las buenas nuevas de Cristo. La Palabra nos dice que Cornelio era un hombre «piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo y oraba siempre a Dios» (Hch. 10.2). No cabe duda, entonces, que la primera acción de Dios fue movilizar el corazón de este hombre para que lo buscara.
Después de un tiempo, el Señor intervino por segunda vez, envió un ángel para que hablara con él. El ángel le dio instrucciones a Cornelio de que mandara a buscar a Pedro, quien le mostraría el camino a seguir. Mientras los mensajeros de Cornelio salían rumbo a la costa para buscar a Pedro, Dios comenzó su tercera acción, que era revelarle a Pedro, por medio de una visión, los planes que él tenía preparados para que el apóstol anduviera en ellos.
Luego de una momentánea confusión, Pedro accedió a ir. Mientras aún expresaba su aceptación de la consigna, llegaron los hombres a buscarlo, que también habían sido movilizados por la acción de Dios. Juntos, los tres retornaron a la casa de Cornelio donde, seguramente movido por Dios, el hombre había juntado a su familia y sus vecinos. El escenario estaba ahora preparado para que Pedro presentara a estas personas a Jesucristo.
¡El desenlace de esta historia era previsible! «Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso» (Hch 10.44). Todos los detalles habían sido cuidadosamente coordinados por el Señor para producir este fruto. Y estos son los detalles que nosotros conocemos de la historia. ¿En cuántas otras cosas habrá intervenido Dios para producir esta conversión?
A la luz del relato de la conversión de Cornelio y su familia, resulta casi cómico el exagerado rol que nos atribuimos en los acontecimientos del reino. Con demasiada frecuencia creemos que nosotros somos los que estamos «empujando la carreta». En realidad nuestra parte es muy pequeña. La fatiga que experimentamos viene cuando no somos concientes de lo que Dios está haciendo y creemos que estamos trabajando solos. La historia de hoy nos invita a relajarnos, a abrir los ojos para ver el obrar de Dios en los proyectos donde tenemos participación. Sobre todo, nos invita a desistir de querer planificar nosotros las obras en las cuales vamos a andar.
Meditemos :
La clave para participar en este tipo de ministerio es mantener una absoluta sensibilidad, en todo momento, al Espíritu. Sin esa sensibilidad, trabajamos a ciegas.

viernes, 26 de septiembre de 2014

La llenura del Espíritu


La llenura del Espíritu
intro :

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu. 
Efesios 5.18

El texto de hoy señala varios elementos relacionados con la llenura del Espíritu los cuales debemos comprender si es que vamos a lograr este estado. En primer lugar, podemos afirmar que Dios desea llenarnos de su Espíritu. No debe existir duda alguna con respecto a este tema. No es necesario clamar, insistir y «patalear» para que nos conceda este estado espiritual. Cristo le dijo a los discípulos: «si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?» (Lc 11.13). ¡El Señor nos insta a ser llenos porque él es el que más interesado está en producir en nosotros esa condición!

En segundo lugar, la llenura del Espíritu no se puede producir en un recipiente que ya está lleno de otra cosa. Si nosotros tuviéramos en nuestra mano una jarra con leche y quisiéramos llenarla con algún jugo, tendríamos primero que echar fuera la leche para crear el espacio necesario para el jugo. De la misma manera, como cristianos muchas veces estamos pidiendo la llenura sin darnos cuenta de que no existe, en nuestro ser, el espacio necesario para que el Espíritu nos llene. La única manera que podemos experimentar este vaciamiento es por medio de la cruz. No estoy hablando, sin embargo, de la experiencia de conversión, sino de la negación de uno mismo por la cual nuestro ser muere, para darle lugar a Dios en nuestras vidas. Es necesario negarse a uno mismo, con sus deseos, sus aspiraciones, sus planes y sus proyectos, si es que queremos experimentar la plenitud de Dios.

En tercer lugar, la llenura del Espíritu es un estado que, según la analogía que escoge el apóstol Pablo, puede ser comparada al estado de embriaguez que produce el vino. Esto no se refiere tanto a la alegría que demuestra la persona que se ha pasado de copas, aunque es verdad que el Espíritu produce profundas manifestaciones de gozo, aun en las situaciones más adversas. Creo, sin embargo, que el apóstol hacía referencia al estado de influencia o control que ejerce el vino sobre la persona. Cuando una persona está embriagada, sus sentidos ya no responden a los comandos que la mente puede darle. Es posible que, racionalmente, la persona decida ponerse en pie y caminar. Pero sus piernas y su sentido de equilibro ya no están bajo su control. Se ha «adueñado» de ellas el vino. Cuando intenta realizar la acción, ellos le «desobedecen», pues están bajo la influencia de algo más fuerte que la voluntad. De esto se trata la llenura del Espíritu. Debería permitir en nosotros un estado semejante al de la persona embriagada. Es decir, es tan fuerte la presencia del Espíritu en nosotros que aún cuando procuramos hacer lo que la carne nos propone, no lo podemos lograr, porque ¡el que está en nosotros es más fuerte que nosotros!

PENSEMOS EN ESTO :

«Cuando terminaron de orar, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con valentía la palabra de Dios…Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos» (Hch 4.31, 33).

Manuel Rivera